Cocaína y las demás drogas que consumía Adolf Hitler

Adolf Hitler, no solo fue el causante de uno de los genocidios más conocidos en el mundo en donde murieron más de 10 millones de personas, sino que muchas veces su acciones eran tomadas bajo los efectos de las drogas y sustancias peligrosas.

El escritor alemán Norman Ohler ha relatado en su libro “El gran delirio. Hitler, drogas y el Tercer Reich” una faceta desconocida de uno de los dictadores que marcaron la historia del siglo XX, revelando las adicciones del Führer. 

¿Cómo llego Hitler a las drogas?

Todo empezó en 1936 cuando Hitler contrata a Theo Morell como su doctor personal. Morell era conocido en la época por ser un médico que trataba enfermedades que no existían. Solía recibir actrices y celebridades que solamente se sentían tristes.

También fue conocido como un experto en enfermedades sexuales, a las que regularmente recetaba esteroides. De hecho, Hitler fue uno de los pacientes que tomó testosterona cuando conoció a su futura esposa Eva Braun, con la finalidad de tener un mejor rendimiento sexual. Eva también ingería hormonas para retrasar la menstruación en el momento que estaba Hitler.

Hitler -cuenta Ohler- era un hombre que buscaba estar siempre enérgico y atento; al mismo tiempo, deseaba tener un médico personal que no lo examinara cada vez que se sintiera mal y solo le recetará los medicamentos necesarios. Morell cumplía los dos requerimientos, por lo que recibió la confianza del Führer.

El primer año el doctor Morell le inyectó a Hitler una sustancia que se prevé haya sido glucosa; esta causó una sensación de euforia en Hitler que luego de esto empezó a pedírsela constantemente.

Theo Morell y Adolf Hitler.

Theo Morell y Adolf Hitler.

De drogas naturistas a hormonas y opiáceos

El organismo de Hitler fue acostumbrándose a la dosis de glucosa por lo que cada vez Morell le inyectaba mayor cantidad, además la complementaba con otras vitaminas que aumentaran la energía en Hitler.

En 1941 los medicamentos cambiaron, Hitler comenzó a recibir hormonas y esteroides, los cuales en algunos casos eran combinados por Morell para potenciar el efecto. Por ejemplo, Hitler recibía inyecciones de injertos de hígado de cerdo para mejorar su sistema inmunológico, pues los animales son una gran fuente de hormonas; a su vez este injerto era mezclado con testosterona para “maximizar” el efecto.

En 1943 llegaron las verdaderas drogas al organismo del Fuhrer, ingiriendo opiáceos, medicamentos adictivos y de amplio espectro usados para disminuir los dolores fuertes, un ejemplo de ellos es la morfina.

Entre los opiáceos que consumía Hitler, el Eukodal fue el más común. Tenía un efecto potente que relajaba por completo a Hitler, además de estimular su mente permitiéndole pensar rápido y sentirse más despierto. Algunos doctores comparan la acción del Eukodal con el de la cocaína y la heroína juntas.

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Superioridad de Hitler y su consumo de cocaína

Bajo los efectos de esta droga, Ohler afirma que Hitler lograba sentirse superior a todos los demás y eliminar cualquier complejo de inferioridad. Un ejemplo es en 1944 cuando el líder de la Alemania nazi fue víctima de un atentado con una bomba debajo de la mesa que estuvo cerca de asesinarlo.

El Führer tenía planeada una reunión con Mussolini después de aquel atentado, pero con los tímpanos reventados y lleno de dolor, al igual que con astillas de maderas clavadas, se esperaba su ausencia en la junta. Sin embargo, Morell inyectó rápidamente Eukodal a Hitler para darle un efecto analgésico.

Fuera de todo pronóstico y con la negativa de los generales, Hitler acudió a la reunión con Mussolini, quien se sintió impresionado de verlo luego de lo sucedido. A partir de allí Hitler sufriría continuamente malestares por lo que Morell le daba dosis de Eukodal regularmente.

En 1944 Hitler empezaría a consumir cocaína en solución inyectada por Morell, bajo la afirmación de que no le provocaría adicción ya que en vez de inhalarla se la ingresaba directamente a la vena. Hitler además combinó esta droga con el Eukodal para tener una reacción “speedball”, una sensación máxima debido a la combinación de un excitante y un potente analgésico.

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Fin de las drogas, fin del nazismo

Según explica Ohler, el médico personal de Hitler no conocía las contraindicaciones ni consecuencias de estas sustancias, además Hitler nunca lo vio como droga, sino hasta 1945 al sentir una gran necesidad de consumir luego de que las reservas se agotaran.

Y es que ese año, con las tropas nazis perdiendo y los ejércitos enemigos acercándose, las farmacias fueron destruidas, por lo que Morell no tenía cómo suminístrale más drogas a Hitler -que al no recibirlas-, despidió a Morell

No solo Hitler fue suplementado con sustancias adictivas. Durante la guerra los soldados nazis consumían pervitín, una droga parecida a la metanfetamina que les hacía sentir más enérgicos; aumentaba su rendimiento y atención así como les hacía perder el miedo a la guerra. Estos efectos hicieron que se popularizara en el ejército, existiendo inclusive niños que la usaban.

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¿Cuánta droga consumió Hitler?

Ohler, quien al principio planeaba escribir sobre el papel de las drogas durante el nazismo, cambió de idea luego de encontrar en los archivos algunas notas de Morell, que como médico personal de Hitler contabilizó hasta 800 inyecciones a Hitler en un período de 1349 días.

Igualmente, descubrió que Hitler consumió cocaína pura al menos 15 veces. También mostró cartas escritas por soldados nazis pidiendo urgentemente pervitín bajo la razón de que era la única manera de ganarle a su máximo enemigo: el sueño.

Cabe destacar que Alemania durante la República de Weimar (1918-1933) experimentó un auge en la industria farmacéutica, siendo capaz de exportar grandes cantidades de cocaína, morfina y otros opioides

En resumen, Norman Ohler reveló en su libro las adicciones de Hitler a sustancias que lo hicieran sentir eufórico y mejoraran su rendimiento mental sin cansancio, por lo que consumió vitaminas, glucosa, hormonas humanas y animales, potentes opioides y hasta cocaína, bajo la mirada de su doctor personal.

Por Juan Bacallado | @9jmbg9 | Culturizando
Con información de: ABC | BBC | Breast Cancer