6 mitos comunes de la terapia

Ir al psicólogo, algunos mitos

Mitos comunes de la terapia

Desafortunadamente, los mensajes que recibimos de las películas y la televisión no muestran la realidad de una buena terapia, pero si usted no ha participado en la terapia, los medios de comunicación pueden ser su único punto de referencia.
A continuación seis mitos comunes de la terapia:

1

1. Ir a terapia significa que estoy loco o débil

Esta puede ser la razón más común por la que escucho que las personas se niegan a ir a terapia. Los terapeutas ven a los individuos en busca de cualquier cosa con la que una persona pueda estar luchando, sin importar cuán minúscula o extrema pueda parecer.
Los problemas de presentación más comunes con los que he trabajado incluyen ansiedad y depresión , estrés relacionado con el trabajo o la escuela, problemas de relación, ajustes después de un evento que cambia la vida y estrategias para aprovechar al máximo la vida. Un terapeuta es como un entrenador profesional para tu mente. Trabajan con una variedad de personas con diferentes objetivos y personalizan el tratamiento para superar las barreras. El tratamiento es específico para usted, consulte en un centro de psicoterapia en Madrid donde le ofrezcan la primera consulta sin costo, así podrá tener un panorama más claro sobre el terapeuta y el tipo de terapia que le ofrece.

2

Puedo hablar con un amigo o familiar

Si bien los amigos y la familia son un gran apoyo, a veces necesitamos una perspectiva externa, imparcial y objetiva. Los terapeutas están capacitados en diferentes enfoques de asesoramiento que han demostrado ayudarle a construir herramientas para manejar sus pensamientos, sentimientos y comportamientos. Muchos terapeutas se especializan en áreas que pertenecen al tema específico en cuestión.

3

Los terapeutas simplemente se sientan allí, asienten y preguntan: "¿Cómo te hizo sentir eso?"

Los medios de comunicación han retratado a los terapeutas de manera poco realista como si estuvieran haciendo casi nada en sesiones. Como se mencionó anteriormente, los terapeutas están capacitados en una variedad de enfoques para ayudar a abordar los problemas y, dado que es su tratamiento, puede decidir qué tan activo desea que sea su terapeuta.
Por lo general, en su primera sesión se le pregunta qué cree que podría mejorar su experiencia de tratamiento. ¿Quieres que tu terapeuta sea pasivo o directo? ¿Quieres que tu terapeuta explore tus experiencias pasadas o simplemente se centre en el presente? Es tu llamada. Los terapeutas tienen muchas herramientas, tareas para el hogar y actividades de sesión disponibles que pueden utilizar si lo desea.

4

Todos sabrán que estoy en terapia

Los terapeutas y todos los que trabajan en la oficina están obligados por la ética y las leyes estatales a mantener su privacidad. Solo en casos extremos, como por ejemplo, si el cliente corre el peligro extremo de hacerse daño a sí mismo oa otros, se romperá esta confidencialidad. La información solo se puede divulgar si el cliente firma un formulario de divulgación de información, que indica qué se permite compartir y con quién.

5

La terapia es aterradora y podría hacerme sentir peor

Algunos pueden rehuir la terapia por completo; otros pueden minimizar las cosas vergonzosas que han hecho u omitir los detalles al compartir con un terapeuta. Comprensiblemente, las personas hacen esto porque tienen miedo de agitar nuevamente el dolor emocional o temen ser juzgados. Los terapeutas escuchan sin juzgar las historias de trauma y comportamiento lamentable durante todo el día, por lo que están preparados para escuchar lo peor de lo peor.
La verdad es que la terapia puede ser tan difícil o fácil como la haces, pero ser completamente honesto con tu terapeuta es la mejor manera de superar esas cosas difíciles y crecer. Su terapeuta le permitirá ir a su propio ritmo para descubrir o revivir experiencias de vida dolorosas y le proporcionará herramientas para controlar sus emociones a medida que surjan.

6

La terapia de grupo no es para mí

Muchas personas se abstendrán de poner un pie en un entorno de terapia grupal por temor a tener que hablar sobre sentimientos o problemas frente a extraños. Es importante saber que se anima a los miembros del grupo a compartir a un nivel que les resulte cómodo. Muy a menudo, los clientes terminan mirando hacia el grupo a pesar de sus dudas iniciales porque han desarrollado relaciones de apoyo, han adquirido habilidades interpersonales y han encontrado un sentido de universalidad: saber que no está solo en sus luchas. La confidencialidad también se aplica a los miembros del grupo, y la regla general es: "Lo que se dice en grupo se mantiene en grupo".
Si tiene la menor inclinación a participar en la terapia, yo diría que simplemente hágalo. Puede hablar sobre lo que desea obtener de la terapia en su primera cita e ir de allí, para que no tenga nada que perder.