La extraña razón de por qué las mujeres dan a luz acostadas

Las mujeres realizan una de las labores más importantes y maravillosas de este mundo, generar vida y dar a luz a los seres humanos... sin embargo, ¿nunca te has preguntado por qué lo hacen acostadas? ¿Es realmente esta la posición correcta? ¡Descúbrelo!

Diariamente miles y miles de mujeres dan a luz a un nuevo ser humano alrededor de todo el planeta, generalmente esta práctica -sea de forma natural o inducida- se realiza con la mujer acostada de espalda y con las piernas abiertas, sin embargo... no siempre se ha usado esta posición, desde la Antigüedad ha cambiado mucho la forma en la que sucede este importante acto, sigue leyendo y descubre el porqué de este notable cambio.

En el Antiguo Egipto las mujeres no realizaban el parto acostadas, por el contrario, en este período histórico era esencial que la mujer se pusiera en cuclillas y estando en esa posición diera a luz, ya que en dicha postura era la más cómoda y adecuada para realizar la expulsión del bebé de una forma más ''fácil'' y adecuada.

Por otro lado, muchas veces se llegó a utilizar la ayuda de una especie de banquito que hacía más cómodo para la mujer estar en dicha posición.

Esta práctica se mantuvo así por mucho tiempo y realmente funcionaba bastante bien...

Aproximadamente en el año 1.600 y ya con la ayuda de parteras -personas que tenían como oficio ayudar y asistir a la mujer durante el parto-, las mujeres daban a luz sobre una silla con una especie de hueco que ayudaba en gran medida la salida del bebé (algo muy parecido a lo que hoy en día conocemos como retrete, inodoro o poceta).

Hasta este punto, la posición usada en el Antiguo Egipto y esta, han sido bastante similares, pero ahora... ¿por qué se dio el cambio tan radical a dar a luz acostada?

No fue hasta el siglo XVII que se popularizó el parto en posición de litotomía (acostada, apoyada sobre su cabeza, torso y nalgas, con las piernas levantadas y apoyadas sobre el piso), gracias al llamado Rey Sol de Francia, Luis XIV, quien al parecer disfrutaba de ver a las mujeres dar a luz...

Cuando su esposa María Teresa de Austria estaba a punto de tener a su hijo, este rey ordenó que la pusieran en dicha posición para poder observar gustosamente y de una mejor manera el nacimiento de dicho pequeño.

La satisfacción que obtuvo ante tal suceso, lo motivó a promover esta práctica en toda la población, tanto así que esta influencia llegó incluso hasta nuestros días.

Lo que el rey Luis XIV no sabía es que acostarse de espaldas y en esa posición prolonga el trabajo de parto y retrasa en gran medida las contracciones.

Actualmente, numerosos estudios han demostrado que dar a luz acostada no favorece en nada la labor de parto y que por el contrario conlleva algunos riesgos a comparación de otras posturas, como por ejemplo estar en cuclillas o sentada.