Conoce la historia del gran Dios Pan, rechazado y temido por todos

La mitología griega está repleta de mitos y leyendas sobre dioses, personajes y seres increíbles. Pan es uno de estos, el dios que tuvo un fuerte amor no correspondido debido a su inquietante apariencia física.

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Creado por yoiceluciano .
Elegir Oct 17, 2017
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El dios Pan era conocido por ser hijo de Hermes, el mensajero de los dioses del Olimpo, sin embargo nadie excepto su propio padre sabía a ciencia cierta quien fue su verdadera madre.

Algunas fuentes afirman que su madre fue una ninfa de los bosques, otros aseguran que fue Penélope la esposa de Odiseo, y por otro lado algunos especulan que Pan fue quizás fruto de la cabra Amaltea, una ninfa-cabra descendiente del Sol que alimentó a Zeus cuando este era un recién nacido.

Un dios ''menospreciado y maltratado'' por los demás dioses

El gran -pero poco agraciado- Pan nació siendo desde sus inicios mitad cabra y mitad hombre, con unos grandes y fuertes cuernos de cabra, una larga y peluda cola, barba de chivo y patas robustas.

Cuando nació, Hermes lo llevó al Olimpo donde este se convirtió prácticamente en ''el payaso'' y la burla de todos los dioses. Más adelante, Pan contrajo una fuerte amistad con Atenea y ayudó a los atenienses a ganar la batalla de Maratón provocando pánico y angustia entre los invasores persas.

El dios Pan siempre ha sido considerado uno de los dioses más terroríficos y malignos de toda la mitología griega fundamentalmente por dos factores: Uno por su apariencia física y dos por su siniestra actitud y forma de actuar. Tiempo después, la imagen medieval del Demonio, el macho cabrío, derivó de su apariencia.

Siringe era una de las ninfas de los campos de Arcadia y siempre acompañaba con entusiasmo a Artemisa cuando esta iba a cazar. Al igual que ella, esta había hecho voto de castidad. Se vestía e iba armada como ella, con la única diferencia de que la diosa llevaba un arco de oro y Siringe lo llevaba fabricado con un asta de madera.

Una triste historia de amor no correspondido

Un día, cuando Siringe volvía de cazar, el dios Pan se topó con ella. En cuanto la vio, sintió una súbita, irresistible y feroz atracción, alargando inmediatamente una mano para acariciar su cuerpo. Ella se asustó por su apariencia y retrocedió para huir de una forma rápida y temerosa. Mientras, él la perseguía corriendo y sonando grandes pezuñas de cabra contra el piso.

Lo que los demás seres no sabían era que el dios Pan no era peligroso y sufría muchísimo con su apariencia al ver el temor que despertaba en las personas.

Durante la persecución, Siringe empezó a rogar a todos los dioses para que estos la ayudaran a escapar de Pan -lo que nos recuerda a la historia de Apolo y Dafne-.

Cuando vio frente a ella el río Ladón, rezó al dios de los ríos. Pan ya casi la había alcanzado y una vez más alargó sus brazos para atraparla por la cintura, pero al hacerlo, solo logró abrazar un manojo de verdes juncos.

Siringe se había convertido en los juncos que crecen en las aguas poco profundas y en las marismas. En ese momento, el dios Pan se sentó desconsolado, como hizo Apolo, en la ribera del río Ladón contemplando los juncos y anhelando a la dríada que se había apoderado de su corazón.

Pan y la creación del primer instrumento musical

Luego de un tiempo pensando y reflexionando, Pan oyó la leve música que brotaba de los juncos cuando la brisa se filtraba en su interior. Cortó varios de estos a diferentes alturas y los ató, formando así la primera flauta de la historia. A partir de entonces, ese instrumento se denominó Syrinx, que significa ''Siringe'' en griego.

Basándose en esta historia, algunas fuentes afirman que el dios Pan fue entonces quien inventó el primer instrumento musical de la mitología griega. La flauta de Hermes, la que fue entregada a Apolo a cambio del arte de la profecía y el señorío sobre los pastores, no era más que una copia de la flauta de Pan, que un día había abandonado en el campo al desistir en su intento de hacer volver a Siringe a la vida humana.