Story (2019-06-12 14:35:53)

Oleander Granda

En su hombro siempre cargaba su fusil M4 y en su cintura no podía faltar un machete. Por su físico, “Franklin”, como era conocido en las filas del Frente 18 de las Farc, parecía ser uno de los más veteranos de ese grupo.

Hace más de tres años cuando fue entrevistado por EL COLOMBIANO aún tenía dudas de lo que fuera a pasar una vez dejaran las armas, pero a la vez reconocía que lo que más quería era buscar soluciones por medio de la guerra, quería disfrutar del campo, donde nació y creció.

“Los momentos más duros los viví en la guerrilla, cuando había combates y me tocaba ver cómo caían los compañeros, es muy duro que nos matemos entre los mismos colombianos”, dijo en ese entonces.

Hoy en día sigue en la misma zona donde estuvo esa vez en armas: vereda Santa Lucía del municipio de Ituango. Allí vive en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación, ETCR, junto a su pareja y decenas de excombatientes del mismo frente. Físicamente se encuentra igual, ya no le gusta que le digan Franklin, prefiere con su nombre real, Oleander Granda y a diferencia de hace algunos años, ahora sus manos no empuñan un fusil, ya se dedican a criar carneros.

“Mi proyecto es sobre todo para el autoabastecimiento de las personas que viven acá en el ETCR. Algo que tengamos de qué pegarnos cuando se tenga hambre. Ahora tenemos 16, pero el establo que hicimos tiene capacidad para 30, aunque la idea es que tengamos unos 60”, dice Oleander.

Sobre su presente, este excombatiente dice que ha sido muy difícil el proceso, pero asegura que está viviendo en el campo que es lo que siempre quiso y afirma que “los ánimos siguen firmes y la idea es seguir luchando por esto, de eso no tengo duda”.

Sobre lo que viene, Oleander no tiene certeza. “Para esta época pensábamos que ya podríamos estar viviendo de nuestros proyectos, pero aún no se da. Entonces espero que dentro de tres años ya eso esté superado”, dice.

Manuel Antonio González, "Elmer Arrieta"

Elmer Arrieta o El Flaco fue el segundo comandante del Frente 18 de las Farc, para la época del reportaje de este diario era el encargado de trasmitir a los guerrilleros todo lo que estaba pasando en las negociaciones de paz en La Habana.

“Fueron épocas muy duras porque aún no estaba nada firmado, la tensión seguía en cada uno de nosotros y como comandante no era para nada fácil decirle a la guerrillerada todo lo que ocurría en Cuba, porque había cosas buenas u otras malas”, recuerda.

Mientras estuvo en la ilegalidad siempre fue considerado uno de los líderes políticos de ese grupo insurgente y por esa razón siempre tuvo como objetivo seguir con esa mentalidad una vez se firmara el acuerdo de paz.

Ahora es uno de las principales cabezas por el partido Farc en Antioquia. Su vida ya es en la ciudad después de 27 años consecutivos en el monte y empuñando un fusil, ahora un maletín con libros, libreta y un computador son sus elementos de los que no se puede separar.

“Uno extraña la parte rural, las veredas, el andar día a día. Ahora en la ciudad uno se encuentra en un ambiente totalmente diferente, pero poco a poco me voy acostumbrando. Yo estoy donde el partido Farc me diga. Hoy puede ser acá, después en cualquier otro sitio del país”, afirma Manuel Antonio.

Sobre la actualidad asegura que “no era lo que nosotros pensábamos y soñábamos, no sabíamos que el gobierno de Santos y Duque iban a irrespetar los acuerdos. Hay mucha lentitud en la implementación. Pensamos que lo primero que se iba a solucionar era el tema de las tierras, eso era fundamental. Eso no se ha venido dando, en Antioquia no contamos con un metro cuadrado de tierra para poder desarrollar los proyectos”.

Sin embargo, asegura que no hay vuelta atrás y que la guerra quedó atrás, “a pesar de todo, podemos decir que hemos venido ganando espacios, este partido ya está en las universidades, en los sindicatos, en la juventud y acá en Antioquia ya en cada una de las subregiones. Yo creo que en un futuro ya estaré más posesionado como partido y como persona”.

Yeimer "Patoso"

Mostraba con orgullo las manualidades a las que se dedicó los últimos seis meses antes de la dejación de armas. A sus compañeros les hizo guacamayas, escudos del Atlético Nacional, tigres y hasta el rostro del Che Guevara en los momentos libres.

“Aprendí a hacer esto de tanto mirar a los indígenas, que son quienes más saben hacerlo. A mis compañeros se los regalo, a los civiles les recibo lo que me quieran dar, una gaseosa o un cigarrillo”, le contó Yeimer a este diario hace tres años. Entre sus compañeros le decían “Patoso” y su entrada a las filas de las Farc se dio en el año 2012, directamente al Frente 18.

Según algunos de sus comandantes en ese entonces, Yeimer era un muchacho tranquilo y convencido del proceso de paz, incluso al momento de la reportería, siempre tuvo puesta una gorra en la que se veía una paloma con un letrero que decía “Fe en la paz”.

“Tenía entendido que era de los lados de Santa Rita, Ituango, ahí en los límites con el Bajo Cauca. Bajo mi mando estuvo el ultimo año antes de firmarse el acuerdo de paz con el Gobierno”, recuerda uno de los excomandantes de ese frente, “Elmer Arrieta”.

Entre los excombatientes del frente 18 se dice que “Patoso” dejó las filas antes de la dejación de armas, al parecer se fue con otros dos compañeros y el rumor era que había entrado al Clan del Golfo.

Sin embargo esa información fue aclarada el 18 de septiembre de 2018, en una publicación del periódico The New York Times sobre las disidencias de las Farc. El trabajo del diario estadounidense se hizo en Ituango, con las disidencias del Frente 18 de las Farc y en las fotografías publicadas aparece, entre otras personas, “Patoso”, el mismo joven que estaba a punto de dejar las armas y apostarle a la civilidad, pero que al parecer eligió seguir viviendo el mismo camino que ha tenido los últimos siete años.

“Me pregunto mucho qué fue lo que lo impulsó a tomar esa decisión, pero yo por lo menos no encuentro una respuesta. Ojalá reconsideren y piensen que lo mejor para todos y todas es que pare la guerra de una vez por todas”, dice “Elmer”.