¿Por qué los egipcios ADORABAN a los gatos?

Una de las sociedades antiguas más avanzadas de la historia, sentía un especial respeto por los felinos. Eran venerados, adorados y consentidos por todo el pueblo. Hacerle daño a un gato era penalizado con la muerte, pero ¿por qué los adoraban tanto? ¿Qué tienen de especiales los gatos? Aquí te contamos todo.

Mary Villarroel Sneshko
Creado por Mary Villarroel Sneshko
Elegir 17 feb 2018
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Los egipcios y su amor por los animales

Egipto acogía una fauna muy diversa. Los alrededores del Nilo eran propicios para la supervivencia de múltiples especies, desde aves exóticas hasta venados. El desierto resguardaba leones, lobos, antílopes, toros salvajes, liebres, hienas, entre otros.

Desde el inicio la comunidad egipcia sintió interés por estas criaturas y las incluyó en su cultura y en su rutina. Las mujeres adineradas solían tener gacelas de mascotas y los faraones podían decidir qué animales los acompañarían en sus hogares.

La gran mayoría de las deidades egipcias eran zoomorfas –tenían forma de animales-. Los animales no solo eran un símbolo viviente de los dioses, sino que representaban un fragmento de su alma, eran una encarnación de la deidad.

Los animales eran respetados y valorados enormemente, pues eran considerados vehículos en los cuales los dioses habían decidido transitar en la tierra. Con el propósito de honrar a los dioses y garantizar el bienestar del animal –hasta en el “más allá”-, los rituales fúnebres –de embalsamamiento, momificación e incluso, ofrendas sagradas-, eran practicadas también en los animales. 

¿Por qué amaban tanto a los gatos?

Era un deber del pueblo protegerlos, alimentarlos y consentirlos. Los gatos tenían derecho absoluto de hacer lo que quisieran, eran tratados como dioses.

Los egipcios respetaban a todos los animales, pero los felinos tenían una especial atención. El amor por los gatos lo inició la diosa Mafdet, la deidad de la justicia, que era una mujer con cabeza de león.

El respeto por los gatos domésticos, comenzó con la diosa mitológica Bastet, una deidad encargada de proteger el hogar, simbolizaba la alegría, la armonía, la paz y la felicidad. La representación de la diosa, era un cuerpo humano con una cabeza de gato.

La historia explica que los egipcios fueron la primera comunidad en domesticar a los gatos, como forma de honrar a la diosa Bastet. Su porte, su elegancia y su personalidad los hacían compañías perfectas y sus habilidades de caza los hacían aliados perfectos, pues protegían los cultivos de trigo de las ratas y roedores pequeños.

Además de proteger la comida, eran considerados animales de buena suerte, porque al eliminar los roedores, disminuían las probabilidades de contraer enfermedades -como la peste- y de ser envenenados por serpientes.

¡Amor desenfrenado por los gatos!

No se sabe con exactitud de dónde proviene la palabra “gato”, pero en la Antigua Grecia se les decía “aílurus” que traduce “animal que mueve la cola”. Poco tiempo después nació el término “ailurofilia” que unifica el “amor y gatos” para definir a todos aquellos que sienten amor profundo por los felinos.

Venerados hasta en el "más allá": las momias gatunas

Los egipcios momificaban una gran variedad de animales, desde escarabajos hasta aves, pero los más importantes eran los gatos. Cuando un gato doméstico moría, todos los habitantes de la casa en la que vivía se afeitaban las cejas como forma de luto.

Las momias gatunas eran tratadas con igual cuidado y dedicación que las humanas y su propósito era el mismo: preparar el cuerpo para su viaje hacia el más allá.

Los gatos más queridos y famosos, eran sepultados en criptas propias, decoradas con las actividades que más les gustaba hacer y con banquetes de sus comidas favoritas.

Algunas de las momias eran decoradas por fuera con las mismas telas, otras eran resguardadas en sarcófagos de madera.

Por Mary Villarroel Sneshko | @Vivodesorpresas | Culturizando
Con información de: NationalGeographic | Study.com