La muerte de una secretaria, sacó a Gustav Klimt y a Egon Schiele del armario

Una relación muy cercana, unía a dos de los artistas más controvertidos del modernismo. Una mujer, que admiraba a los dos, decidió esconderle a la humanidad un tesoro, que se descubrió medio siglo después de la muerte de los pintores, gracias a su testamento. ¿Qué escondían? ¿Qué tiene que ver la secretaria? Aquí te contamos todo.

Mary Villarroel Sneshko
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Elegir 24 abr 2018
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Klimt, el hombre que iluminó a Schiele en el mundo de las artes

Gustav Klimt (1862-1918), es uno de los pintores austríacos más importantes del mundo. Sus obras llenas de color causaron sensación en todo el mundo e incluso, algunos escándalos. Su personalidad extrovertida y creativa, combinó perfectamente con Egon Schiele. Un jovencito que estaba muy interesado en conocer el arte de la pintura.

Se conocieron en 1907 y Klimt le enseñó todo lo que necesitaba aprender. Tenían una relación muy cercana. Klimt era la principal inspiración de Schiele y años después de su muerte, se les sigue relacionando.

La muerte los sacó del armario, un reencuentro años después

¿Del armario de quién? De una secretaria de un museo austríaco.

La secretaria –cuyo nombre no puede ser publicado por razones legales-, trabajaba en la Galería de Arte Moderno Linz (lo que hoy se conoce como el Museo Lentos, uno de los más prestigiosos de Austria), hasta 1977.

Su muerte en el 2017 trajo consigo el descubrimiento del paradero de una de las obras de arte más buscadas de toda Austria.

Según el testamento de la mujer, tenía en su poder 4 obras, 3 de Schiele y una de Klimt, pero todavía se desconoce el paradero de las de Schiele, la única que lograron recuperar fue "Zwei Liegende" de Klimt.

¿Cómo descubrieron que los tenía? La mujer, expresó en su testamento que quería que los dibujos se devolvieran nuevamente a la ciudad de Linz y especificó que los guardaba en su armario puesto que habían sido "un regalo secreto" de quien era su jefe en el museo -Walter Kasten-.

"Zwei Liegende" es el título de uno de los cuatro dibujos que tenía bajo su poder la mujer. Es una obra de Klimt -las otras 3 son de Schiele- y data de 1917.

Una batalla legal que tenía siglos bajo la mesa

La obsesión que tenía Hitler con el arte, hizo que su ejército se encargara de acaparar y expropiar todo tipo de obras. Las escondían en búnkeres especiales, lejos del alcance de las comunidades, es por esto que encontrar obras de arte originales en Europa, resulta ser común.

El deber del que las consiga, es entregarlas a los museos correspondientes puesto que las obras representan el patrimonio cultural y social de las naciones, sin embargo, no todos piensan así. Algunos deciden guardarlas como tesoros personales, y fue el caso de la secretaria de la Galería Neue.

Todo comenzó con Olga Jäger, una coleccionista de arte que era la dueña de las pinturas y decidió prestárselas a la Galería Neue para exposición permanente -pero manteniéndose ella como la única dueña-.

Tras morir Jäger, sus familiares solicitaron a la Galería Neue la devolución de los dibujos, pero había un problema: nadie los conseguía. Buscaron en todos los depósitos y galerías de Austria, pero sin ningún resultado.

La familia demandó a la Galería y ganaron la demanda, por lo que el museo debió pagar más de 8 millones de euros a los Jäger por la pérdida de las cuatro obras de arte.

La única obra que se pudo recuperar, fue de Klimt. Las demás -pertenecientes a Egon Schiele según el testamento de la mujer y el préstamo inicial al museo-, siguen desaparecidas. (Foto: "Mujer sentada con la pierna izquierda levantada" de 1917 por Egon Schiele).

¿Qué pasará con las pinturas perdidas?

El juicio inicial -en el que la Galería Neue debió pagar más de 8 millones de indemnización a la familia Jäger-, se cerró en 1990. Ahora con el descubrimiento del testamento, se volvió a abrir, con el propósito de conocer el paradero de las otras 3 pinturas que faltan.

Egon Shiele, pupilo de Klimt, murió a los 28 años. Su talento artístico deslumbraba -y escandalizaba en muchos casos- a quien lo conocía. Su personalidad excéntrica, despreocupada y profundamente interesada por la sexualidad, lo convierten en uno de los pintores más irreverentes de Austria, puesto que diseñó su propio estilo.

Conseguir sus pinturas, ayudaría al mundo de las artes a crear un panorama más completo de la identidad del artista y a divulgar realmente cuál era su misión como artista.

“El dibujo de Klimt es una adición maravillosa para nuestra colección histórica”, explicó Elizabeth Novak-Thaller, la jefa de la colección del Museo Lentos, también indicó lo importante que sería conseguir las obras de Schiele para crear un panorama más completo sobre su identidad.

Pese a que todavía no se conoce el paradero de las obras de Schiele, el descubrimiento del dibujo de Klimt abre un nuevo panorama de posibilidades. “Es como buscar una aguja en un pajar, pero al menos encontramos una aguja”, especificó Novak Thaller. 


Por Mary Villarroel Sneshko | @Vivodesorpresas | Culturizando
Con información de NYTimes