15 de las cartas de amor más hermosas de todos los tiempos (desde Beethoven hasta Salvador Dalí)

"El amor verdadero nace de la admiración", solía decir Platón. Ni las figuras históricas más importantes pudieron resistirse a la tentación y aquí te mostramos algunas de las cartas más emotivas de todos los tiempos.

Mary Villarroel Sneshko
Creado por Mary Villarroel Sneshko
Elegir 2018 M02 14
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1

Ludwig van Beethoven a su "amada inmortal":

"Aunque sigo en la cama, mis pensamientos van hacia ti, mi Amada Inmortal, primero alegremente, después tristemente, esperando saber si el destino nos escuchará o no.

Yo solo puedo vivir completamente contigo y si no, no quiero nada. Sí, estoy resuelto a vagar por ahí, lo más lejos de ti hasta que pueda volar a tus brazos y decir que estoy realmente en casa contigo, y pueda mandar mi alma arropada en ti a la tierra de los espíritus.

Sí, desgraciadamente debe ser eso. ¿Serás más contenida y prudente desde que conoces mi fidelidad hacia ti? Ninguna más poseerá mi corazón, nunca, nunca. ¡Oh Dios! ¿Por qué tiene uno que ser separado de alguien a quien ama tanto?, y además mi vida es ahora una desgracia.

Tu amor me hace a la vez el más feliz y el más desgraciado de los hombres.
A mi edad yo necesito una vida tranquila y estable, ¿puede existir eso en nuestra relación?

Cálmate, solo a través de una consideración calmada de nuestra existencia podemos alcanzar nuestro propósito de vivir juntos. Cálmate, ámame, hoy, ayer, qué lágrimas anhelantes por ti, tú, tú, mi vida, mi todo, adiós. Continúa amándome, nunca juzgues mal el corazón fiel de tu amado.

Siempre tuyo,
Siempre mía,
Siempre nuestros".

2

Leo Tolstoy a su prometida Valeria Arsenev:

Ya amo en ti tu belleza, pero recién comienzo a amar en ti lo que es eterno: tu calor, tu alma. De la belleza uno puede llegar a enamorarse en una hora y dejar de amarla con la misma rapidez; pero del alma no".
Leo Tolstoy
3

Simón Bolívar a Manuela Sáenz:

"Mi adorada Manuelita:

Mi amor, me gustó mucho lo que dices, que has ido a rezar, porque en verdad debemos tener fe en que estaremos juntos muy pronto, pero para ello trataremos de ser cada día mejores, más buenos que el anterior; aunque sobra decírtelo, porque tú naciste buena y humanitaria.

Por eso me siento plenamente orgulloso de ti, porque sé de tus caridades y benevolencias. Me encanta que seas piadosa (aunque no lo eres tanto), amo que te desvives por los desposeídos. De paso sé que haces respetar la imagen de la República con fervor y ahínco, solo que eso te trae mil contrariedades.

Cada vez que recuerdo tu hermosa figura, viene a mí el goce de las noches de amor interminables, donde tú eres la amante deliciosa y somos dos seres absorbidos por el amor que nos es esquivo, en tanto tus obligaciones y las mías distan mucho de acercarse, por la poca o ninguna similitud de las mismas.

Si tuvieras obligaciones acá, entonces seríamos más dichosos, pues tu trabajo tendría que ver conmigo. Esto acaso es una suposición; entonces no nos separaríamos más.

Tuyo de corazón y de alma,
Bolívar". 

4

Zelda Fitzgerald a F. Scott Fitzgerald:

No hay nada en todo el mundo que quiera más que tú y tu amor precioso. Haría cualquier cosa, cualquier cosa, para mantener tu corazón con el mío".
5

Yoko Ono a John Lennon:

Yoko Ono le escribió la carta 27 años después de su muerte:

"Te extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el tiempo hasta aquel verano de 1980.

Recuerdo todo, compartiendo nuestro café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día y ver tu mano tomando la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida era buena.

 No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder a un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir "te amo" por última vez.

El dolor y la conmoción de perderte tan de repente está conmigo cada momento de cada día.

Cuando toqué el lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y seguirá conmigo por siempre.

Yoko Ono".

6

Napoleón Bonaparte a Josefina Bonaparte:

Desde que te dejé, he estado triste. Solamente soy feliz cuando estoy a tu lado. Deseo sin cesar tus besos, tus lágrimas, tus celos encantadores y los encantos de la incomparable Josefina, que mantiene brillante y viva la llama en mi corazón".
Napoleón Bonaparte.
7

Frida Kahlo a Diego Rivera:

"Diego:

Nada comparable a tus manos, ni nada igual al oro-verde de tus ojos.

 Mi cuerpo se llena de ti por días y días. Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la Tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio.

Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos, tus ojos, espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras manos.

Solo tú en el espacio lleno de sonidos. En la sombra y en la luz; tú te llamarás auxocromo, el que capta el color. Yo cromófobo, la que da el color.

Tú eres todas las combinaciones de números. La vida. Mi deseo es entender la línea, la forma, el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz.

Frida".

8

Johnny Cash a June Carter:

Todavía me fascinas y me inspiras. Tu influencia hace que sea mejor. Eres el objeto de mi deseo. La razón terrenal número uno de mi existencia”.
Johnny Cash
9

Manuela Sáenz a Simón Bolívar:

"Muy señor mío:

Mi genio, mi Simón, amor mío, amor intenso y despiadado. Solo por la gracia de encontrarnos daría hasta mi último aliento, para entregarme toda a usted con mi amor entero; para saciarnos y amarnos en un beso suyo y mío, sin horarios, sin que importen el día y la noche y sin pasado. Porque usted, es el presente mío, cada día y porque estoy enamorada, sintiendo en mis carnes el alivio de sus caricias.

Le guardo la primavera de mis senos y el envolvente terciopelo de mi cuerpo (que son suyos).

Su Manuela". 

10

Marilyn Monroe a Joe DiMaggio:

No sé decirte cuánto te extraño. Te amo tanto que mi corazón podría explotar. Todo lo que amo, todo lo que quiero, todo lo que necesito eres tú, para siempre. Solo quiero estar donde estés tú y ser lo que tú quieres que sea".
Con amor, Marilyn.
11

Salvador Dalí a su musa, Gala Dalí:

“Querida Gala:

Querría levantarme de este paraíso en el que me encuentro, pero me apresan elefantes y no quieren dejarme libre. Con sus colmillos me pinchan y me inyectan venenos, y yo me resisto pero con todos no puedo.

Sé mi ninfa y sé mi amada, sé mi apresora y sé mi guarda… Sé mi amante y oh, también mi esposa. Gala Gala, Galatea Gala.

Si supieras cuánto deseo verte, cuánto me gustaría tenerte conmigo.
Sé muy bien que no puedo retenerte, que la abominación de la vida en común no es para nosotros, pero siento como si hiciera años que no te tengo. Y he perdido el gusto por la vida, por los paseos, el sol, las mujeres. Solo he conservado el sabor amargo y terrible del amor.

Si pudiera estrecharte entre mis brazos volvería a ser el que he sido para ti en algunos momentos.

Te adoro, solo tú existes desde toda la eternidad. Mi pequeña Gala, hermosa, querida mía, maia dorogaia, mi pequeña, mi amor, me muero de estar sin ti.

Salvador Dalí”. 

12

John Keats a Fanny Brawne:

Mi amor me hizo egoísta. No puedo existir sin ti. Se me olvida todo menos mi deseo de verte de nuevo. Me he martirizado por mi religión. El amor es mi religión. Podría morir por eso, podría morir por ti”.
John Keats
13

Jean Paul Sartre a Simone de Beauvoir:

“Mi querida niña;

Durante mucho tiempo he querido escribirte en la noche después de una de esas salidas con amigos. Quería traerte la alegría de mi conquistador y ponerla a tus pies, como lo hicieron en la era del rey sol. Y luego, cansado por todos los gritos, simplemente me fui a la cama. Hoy lo hago para sentir el placer que todavía no conozco, para pasar bruscamente de la amistad al amor, de la fuerza a la ternura.

Esta noche te amo de una manera que no has conocido en mí: no estoy agotado por los viajes ni envuelto en el deseo de tu presencia. Estoy dominando mi amor por ti y convirtiéndolo en un elemento constitutivo de mí mismo. Esto sucede mucho más a menudo de lo que te admito, pero rara vez cuando te escribo.

Intenta comprenderme: te amo mientras presto atención a las cosas externas. En Toulouse simplemente te amé. Esta noche te amo en una tarde de primavera. Te amo con la ventana abierta. Eres mía, y las cosas son mías.

Mi amor altera las cosas que me rodean y las cosas a mi alrededor alteran mi amor.

Te amo con todo mi corazón y alma.

Jean Paul Sartre”. 

14

Zelda Fitzgerald a F. Scott Fitzgerald:

Nunca he sido capaz de decidir si te amo más en las eternas luces medias clásicas, donde se combina con el día o en la fanaticada religiosa completa de la medianoche o quizás en la uz del mediodía. De todos modos, te amo, te amo mucho".
15

Frida Kahlo a Diego Rivera:

"Diego:

Mi amor, hoy me acordé de ti aunque no lo mereces tengo que reconocer que te amo. Cómo olvidar aquel día cuando te pregunté sobre mis cuadros por vez primera.

Yo chiquilla tonta, tú gran señor con mirada lujuriosa me diste la respuesta aquella, para mi satisfacción por verme feliz, sin conocerme siquiera me animaste a seguir adelante.

Mi Diego del alma recuerda que siempre te amaré aunque no estés a mi lado. Yo en mi soledad te digo, amar no es pecado a Dios. Amor aún te digo si quieres regresa, que siempre te estaré esperando.

Tu ausencia me mata, haces de tu recuerdo una virtud. Tú eres el Dios inexistente cada vez que tu imagen se me revela.

Le pregunto a mi corazón por qué tu y no algún otro.

Suyo del alma mía.

Frida K".

Por Mary Villarroel Sneshko | @Vivodesorpresas | Culturizando
Con información de TheCultureTrip | Bustle