El amor se da en el cerebro, no en el corazón

“Te amo con todo mi corazón” es quizás una de las frases más comunes entre personas enamoradas, sin embargo, un estudio ha demostrado que todo está en el cerebro, mientras que el corazón, es solo un síntoma.

Un estudio realizado en la Universidad de Siracusa, Nueva York, y publicado en la revista Journal of Sexual Medicine, ha revelado que el proceso de enamoramiento afecta a 12 áreas del cerebro, en solo 0,5 segundos.

Cuando una persona entra en contacto con alguien del que está enamorado, ya sea conversando o solo viéndolo, inicia un proceso en el cerebro que incluye 12 zonas distintas, cada una envía señales a ciertas partes del cuerpo, como el olfato, el estómago y el corazón.

Este proceso también activa neutransmisores como la oxitocina (confianza, empatía, generosidad); dopamina (placer y felicidad); adrenalina y otras más. Por esta razón, se sienten “mariposas en el estómago”, disminuye el apetito, el corazón se acelera y se tiene mayor vitalidad.

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Otra de las áreas del cerebro afectadas por el enamoramiento está ubicada en la región de la percepción, por esta razón, la persona enamorada mira con los “ojos del amor”, a pesar de que aquellos que lo rodean no consideren atractivo o agradable a la misma persona.

Además, el estudio explica que la reacción del cerebro no es la misma con todas las personas, pues depende de lo que sintamos por ellas, ya sea amor fraternal, deseo sexual o apego, se genera un proceso distinto.

Por ejemplo, cuando se tiene un vínculo afectivo con alguien, se activan las áreas cerebrales responsables del afecto, se estimula la memoria y la atención, provocando la apariencia de estar “atontados”.

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Género, tiempo y odio


Las mujeres y los hombres son afectados de manera distinta. En la mujer trabaja principalmente la memoria, mientras que a los hombres se le activan mayormente los estímulos visuales. Sin embargo, la finalidad es la misma solo que con procesos ligeramente diferentes.

El tiempo también es una variable en el proceso cerebral del amor, pues a pesar de que la actuación de las regiones cerebrales son las mismas, el recorrido es distinto, pues las personas con poco tiempo de relación aún no tienen definido el vínculo de afectividad.

Cabe destacar que el odio activa las mismas zonas del cerebro que el amor, mientras que este último cohíbe el racionamiento, el odio lo activa profundamente. Igualmente, la sensación de celos tiene causa el mismo proceso que el enamoramiento.

Por último, los científicos aseguran que el proceso del amor es complicado de estudiar, y aún falta mucho por descifrar. Por esta razón, destacan lo complejo que es el proceso y que además puede ser afectado por diversos factores, como el ánimo, la cultura, la psicología y más, pero siempre, es un proceso cerebral.

Por Juan Bacallado | @9jmbg9 | Culturizando
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