La filosofía del yin yang, más allá del bien y del mal

Una de las figuras más reconocidas de la cultura oriental, oculta un significado muchísimo más profundo que el que algunos se imaginan. Una simple imagen esconde bajo sus colores negro y blanco, toda una filosofía de vida que busca conseguir el balance natural y perfecto hasta lograr la armonía. ¿Qué es el yin yang? ¿Qué enseña la filosofía? ¿Qué esconde la figura? Aquí te contamos todo.

¿Qué es el yin yang? Luz y oscuridad

Suele malinterpretarse como las luchas entre el bien y el mal, pero se trata en realidad de la coexistencia de dos fuerzas opuestas que juntas se complementan. Significan luz (yang) y oscuridad (yin). El concepto se utilizó por primera vez en el siglo VI en un libro no religioso titulado “el libro de los cambios”, que narraba preceptos del taoísmo. 

Suele malinterpretarse como las luchas entre el bien y el mal, pero se trata en realidad de la coexistencia de dos fuerzas opuestas que juntas se complementan. Significan luz (yang) y oscuridad (yin). El concepto se utilizó por primera vez en el siglo VI en un libro no religioso titulado “el libro de los cambios”, que narraba preceptos del taoísmo. 

Más allá del bien y del mal, un balance perfecto 

El yin yang es la figura que concentra toda la creencia del taoísmo, una corriente filosófica que explica que la naturaleza es sabia y que todo tiene una razón de ser. No se trata de una lucha de fuerzas opuestas, sino una coexistencia armónica entre dos entes diferentes que se complementan. 

Todo en la naturaleza está hecho de fuerzas opuestas, que no son ni buenas, ni malas, sino necesarias para la existencia de un todo. Sin luz no hay oscuridad. La misma naturaleza humana nace de la unión de dos opuestos: el hombre y la mujer. 

¿Qué es el yang?: Es la fuerza masculina, caliente, seco, brillante, activo, duro, movimiento, sol, día, verano. 

¿Qué es el yin?: Es la fuerza femenina, frío, mojado, oscuro, tranquilo, suave, permanencia, luna, noche e invierno. 

Los 3 conceptos básicos del yin yang: cambios, diferencias, balance

El yin yang se basa en la aceptación de los ciclos de la vida, sin juzgar. No hay nada bueno, no hay nada malo, todo simplemente parte de una raíz. Todo tiene su lado yin, todo tiene su lado yang. 

-Las diferencias son correctas: la naturaleza está compuesta de opuestos que se complementan y trabajan en equipo. Fuerzas contrarias que existen una gracias a la otra y crean un equilibrio perfecto. No se trata de destruir la oscuridad y perseguir la luz, es aceptar que una existe como parte indispensable de la otra. 

-El entendimiento es la clave de la armonía: un taoísta jamás iniciaría una guerra, pues entiende, comprende y acepta a plenitud que cada persona es libre de elegir su cultura y su religión y la variedad debe ser respetada y nunca atacada. 

-El cambio es natural: la naturaleza es cíclica y nada se mantiene intacto de forma permanente. Parte de la creencia radica en que absolutamente todo tiene una razón de ser, un lado yang y un lado yin. Aceptar que la vida viene en ciclos, hará que el optimismo se convierta en parte natural del pensamiento, pues al aceptar los cambios y confiar naturalmente en los procesos sin resistirse, hará que la vida sea más sencilla. 

-El balance depende de cada uno: coexistir de forma consciente y pacífica con el entorno, hará que el ser esté en armonía con las energías de la naturaleza. El concepto del yin yang es utilizado en la medicina tradicional china, puesto que aseguran que todas las enfermedades son en realidad acumulaciones de energías reprimidas, no liberadas. 

¿Qué busca el yin yang? La armonía

El yin yang representa la filosofía del taoísmo, que considera a la naturaleza como su máxima maestra y creen en el concepto del “tao” –el destino-, por lo que viven de aceptar voluntariamente y con una actitud positiva todas las oportunidades o situaciones que la vida les presente, todo para conseguir vivir en armonía. 

¿Qué significa vivir en armonía?

 Cuando dos elementos están en armonía, sus energías no solamente están bien proporcionadas, sino que están mezcladas y convertidas en una sola. Al aceptar voluntariamente el destino, las personas se vuelven uno con su “tao” y coexisten pacíficamente las energías del yin y el yang. 

Nada es completamente yin y nada es completamente yang, todo es un balance perfecto. Una coexistencia natural y cíclica.

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