¿Sócrates un rompecorazones? Alcibíades, el hombre que se enamoró perdidamente del filósofo (+ frases de amor)

Uno de los más grandes filósofos de Grecia, parecía tener un poder encantador con sus palabras. Si bien su inteligencia trascendía todo tipo de barreras, pocos eran los que podían resistirse a sus encantos. Alcibíades, fue el primero que decidió contar su historia de amor –o desamor-, con Sócrates. ¿Cómo era la relación entre ambos? ¿Cómo lograba conquistar Sócrates? Aquí te contamos todo.

Alcibíades, el mejor prospecto para un maestro “encantador” 

Alcibíades, es una de las figuras políticas atenienses más importantes de la historia. Su inteligencia lo hacía destacar por encima de los demás. Sus estrategias militares resultaban planes maestros. Su carrera como político subía como la espuma gracias a sus impresionantes habilidades como orador. Además de su inteligencia, era conocido por su extravagante belleza.

Él estaba plenamente consciente de todas sus virtudes. Desde muy joven, recibía tratos muy exclusivos y especiales de parte de todos. No había una persona que se resistiera a la tentación de luchar por su atención. Todos los mimos que recibía constantemente, lo volvieron un tanto malcriado y quizás, excesivamente seguro de sí mismo.

Su naturaleza era casi perfecta, pero sus ganas de mejorar eran tan grandes como su ambición. Todo lo que él representaba, encajaba perfecto en los prospectos que buscaba Sócrates para su compañía. El filósofo, se convirtió en su maestro. Juntos, tenían una relación de admiración mutua bastante peculiar.

Alcibíades
Alcibíades
Alcibíades say

Ningún pensamiento me hostiga tanto como el de perfeccionarme todo lo posible. No veo ninguna persona cuyo auxilio pueda serme más útil que el tuyo. 

Sócrates
Sócrates
Sócrates say

En efecto, tengo el poder de hacerte mejor (...), queriendo unirte a mí y cambiar tu belleza por la mía, tienes trazas de comprender muy bien tus intereses, quieres adquirir la realidad y darme cobre por oro. 

¿Qué sentía Sócrates por Alcibíades?

Alcibíades estaba perdidamente enamorado de su maestro. Sentía plena confianza de sus atractivos pero parecía no entender por qué Sócrates no correspondía totalmente su afecto.

Sócrates era un hombre muy seductor. Si bien no contaba con una belleza física extraordinaria, la magia de sus pensamientos y su mirada, parecía bastar para tener a todos los que él quisiera a sus pies. El filósofo se rodeaba únicamente de todos aquellos que consideraba bellos y dignos de él.

Alcibíades era una figura muy especial. Sócrates vio en él potencial desde muy joven y decidió mantenerlo a su lado. Bajo las declaraciones de Alcibíades, la tensión romántica que había entre ambos era casi palpable, pero Sócrates siempre se mantuvo distante. Ambos sentían un profundo amor mutuo, pero al parecer, el deseo carnal era únicamente de Alcibíades.

Al ser uno de los filósofos más admirados de la época, siempre estaba rodeado de figuras importantes. Era invitado especial en fiestas de renombre y eran muchos los que se peleaban por su atención. Alcibíades estaba acostumbrado a este tipo de trato –pues siempre fue el que él recibió-, pero unos celos terribles se apoderaban de su cuerpo cada vez que Sócrates pasaba por tal situación. 

Palabras de Sócrates para Agatón sobre Alcibíades:

El amor de este hombre no es para mí, más que un pequeño embarazo. Desde que comencé a amarlo, no puedo ni mirar ni conversar con ningún joven, sin que picado y celoso, se entregue a excesos increíbles".
El amor de este hombre no es para mí, más que un pequeño embarazo. Desde que comencé a amarlo, no puedo ni mirar ni conversar con ningún joven, sin que picado y celoso, se entregue a excesos increíbles".
Sócrates

La relación entre ambos parecía estar muy lejos de lo saludable. Alcibíades estaba completamente cegado por la admiración que sentía hacia Sócrates y el filósofo quería probar otros horizontes. 

Muchas veces preferiría que él no existiese y sin embargo, si esto no sucediera, estoy convencido de que yo sería aún más desgraciado. No sé lo que me pasa con este hombre".
Muchas veces preferiría que él no existiese y sin embargo, si esto no sucediera, estoy convencido de que yo sería aún más desgraciado. No sé lo que me pasa con este hombre".
Alcibíades

La noche en la que Alcibíades intentó conquistar a Sócrates 

La relación entre ambos era muy íntima y estrecha. Juntos compartían secretos, anécdotas e historias, incluso se salvaron mutuamente la vida. Alcibíades, cada vez más ciego de deseo y admiración, quería más que una relación ordinaria.

 Deseaba ser de su maestro en todas las formas posibles, por lo que una noche en la que ambos se quedaron solos, decidió actuar e intentar conquistarlo románticamente, pero las cosas no salieron acorde a lo planeado.

Una velada, se quedaron solos después de comer y discutir temas mundanos. Alcibíades vio una oportunidad perfecta para saciar su deseo y apaciguar su libido, pero no lo logró.

Alcibíades: "Quedé solo, amigos míos, con Sócrates, y esperaba siempre que tocara uno de aquellos puntos, que inspira a los amantes la pasión, cuando se encuentran sin testigos con el objeto amado, y en ello me lisonjeaba y tenía el placer de la expectativa. Pero se desvanecieron por entero todas mis esperanzas. Sócrates estuvo todo el día conversando conmigo en la forma que acostumbraba y después se retiró". 

Sin querer rendirse, aprovechando la soledad de ambos, decidió actuar pese a la indiferencia de su maestro.

Alcibíades: "Sin darle tiempo para añadir una palabra, me levanté (…) me ingerí debajo del gastado capote de este hombre, y abrazado a tan divino y maravilloso personaje pasé junto a él la noche entera (…) permaneció insensible, y no ha tenido más que desdén y desprecio para mi hermosura y no ha hecho más que insultarla". 

Alcibíades tenía una cantidad impresionante de pretendientes. Él, guiado por su carácter ambicioso y arrogante, eran pocas las veces que decía que no. Sócrates era siempre quien lo sacaba de embrollos y lo alejaba de las "malas juntas", la lujuría y los malos tratos.

Alcibíades tenía una cantidad impresionante de pretendientes. Él, guiado por su carácter ambicioso y arrogante, eran pocas las veces que decía que no. Sócrates era siempre quien lo sacaba de embrollos y lo alejaba de las "malas juntas", la lujuría y los malos tratos.

¿Era Alcibíades masoquista? 

Mientras Alcibíades lo intentaba conquistar románticamente, Sócrates le respondía con sarcasmo, ironía y en la mayoría de los casos; desdén. Pese a esto, su admiración era tan grande que no podía evitar amarlo.

¿Cómo se sentía? “Por una parte, me consideraba despreciado, por otra, admiraba su carácter, su templanza, su fuerza de alma. Me parecía imposible encontrar un hombre que fuese igual a él en sabiduría (…) Me tenía sometido a él más que un esclavo puede estarlo a su dueño”. 

Algunos historiadores comparan la relación entre Sócrates y Alcibíades con Erastés y Erómeno, una relación pederástica en la que ambos mantenían relaciones sexuales frecuentes, siendo alumno y maestro. Guía y aprendriz.

Algunos historiadores comparan la relación entre Sócrates y Alcibíades con Erastés y Erómeno, una relación pederástica en la que ambos mantenían relaciones sexuales frecuentes, siendo alumno y maestro. Guía y aprendriz.

Un amor verdaderamente platónico 

En contra de la cultura popular de que el “amor platónico” es un amor imposible, la filosofía del romance según Platón, se basa esencialmente en la admiración.

Para Platón, el amor debe ser una admiración mutua entre dos personas cuyas cualidades se complementen. Una pasión por la inteligencia, por las bondades del ser humano, las capacidades de ser mejor y de cambiar la realidad.

Consiste en amar la belleza de la forma más pura, muchísimo más allá de la atracción física. Es entregarse totalmente al espíritu y a la esencia de una persona.

Eso exactamente era lo que sentía Alcibíades por Sócrates.

Aquí algunas de sus declaraciones de amor por él: 

Participant say

Este hombre despierta en mí un sentimiento del que no se me creería muy capaz, y es el pudor. Solo Sócrates me hace ruborizar, porque no me puedo oponer a sus consejos.

Participant say

Cuando habla seriamente, muestra su interior. No sé si otros han visto las bellezas que encierra, pero yo sí. Las he encontrado tan divinas, tan preciosas, tan grandes y tan encantadoras, que me ha parecido imposible resistirse a él

Participant say

Cuando escucho sus palabras, mi corazón palpita mucho más que el de los poseídos por la música de los coribantes, las lágrimas se me caen solas, por culpa de sus pensamientos

Si quieres leer más de sus frases, haz clic aquí para leer sus declaraciones en “El Banquete” de Platón. 

Por Mary Villarroel Sneshko | @Vivodesorpresas | Culturizando
Con información de FilosofíaScielo | Akropolis

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