Lo que le hicimos fue una injusticia. Ella no tenía ninguna anormalidad, una pieza de gasa que debió ser extraída permaneció en su organismo por 14 días evitando la curación y promoviendo una infección".

Sigmund Freud al Dr. Fleiss.

Estaba profundamente consternado por lo sucedido. Emma además de paciente, era una de las personas más cercanas a Freud, además de haberla dañado para siempre, sentía pánico por su reputación.