El envidiable romance de la reina Victoria

La reina Victoria de Inglaterra tuvo una historia de amor que fue la envidia
de las otras monarquías, conoce un poco más…

Titi González
Creado por Titi González
Elegir 6 jun 2018
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Durante mucho tiempo, no era normal que los miembros de la realeza se casaran enamorados; sin embargo, la historia de la reina Victoria de Inglaterra y el príncipe Alberto de Alemania (que además era su primo) es realmente fascinante.

Ambos se casaron locamente enamorados y tuvieron un total de nueve hijos que además les encantaba retratar en pinturas para mostrar su hermosa familia.

Entre los embarazos y las atenciones que necesitaban los hijos, Victoria cedió gran parte de su poder a Alberto y, aunque se amaban, comenzaron a enfrentarse por mantener el control del reinado.

Cada vez discutían con más frecuencia y los peores momentos eran cuando la
reina estaba embarazada, ya que su estado de ánimo era muy cambiante y Alberto temía que ella hubiese heredado la locura de su abuelo Jorge III, quien padeció de desórdenes mentales y nerviosos como consecuencia de una enfermedad sanguínea.

El hijo mayor del matrimonio y heredero al trono era Eduardo VII. Pero él nunca
fue el favorito de la reina; la verdad es que su relación era bastante fría y ella muy
severa con su hijo.

Cuando Eduardo tenía 19 años y estaba en el ejército, tuvo una aventura con una
prostituta. Por ser el príncipe, la noticia llegó al palacio real y desató la furia de sus
padres.

El príncipe Alberto fue a visitar a su hijo para aconsejarlo, pero llegó muy enfermo de Irlanda y falleció a las 3 semanas. La reina siempre culpó a su hijo de la muerte de su esposo.

Desde la muerte de Alberto, la reina pasó 40 años de luto. Vestía siempre de negro y aparecía muy poco en público, incluso le decían la ‘viuda de Windsor’.

Al tener ahora tiempo solo para sus hijos se encargó de que ellos siempre la recordaran. Se dice que era una madre bastante controladora, incluso con sus hijas que se habían mudado a Alemania para casarse con príncipes.

Con sus hijos varones era igual, quería que todos la obedecieran. Pero también funcionó como guía para su hijo Eduardo VII cuando heredó el trono.

Muchos de los consejos y acciones de la reina Victoria le funcionaron a Eduardo
para modernizar la monarquía y así sobrevivir a la Primera Guerra Mundial y la
caída de otras coronas europeas.



Titi González Méndez | Culturizando
Con información de bbc.com | elmundo.es