De México para el mundo
De México para el mundo
¿Qué sería de la repostería sin el cacao o de la cocina mediterránea sin el jitomate? A propósito del Día de la Raza, va un recuento de los tesoros culinarios que nuestro País obsequió a las cocinas del mundo
¿Qué sería de la repostería sin el cacao o de la cocina mediterránea sin el jitomate? A propósito del Día de la Raza, va un recuento de los tesoros culinarios que nuestro País obsequió a las cocinas del mundo

Tesoros culinarios
Tras el descubrimiento de América, muchas mercancías fueron y vinieron por mares que se creían custodiados por feroces dragones y bestias monstruosas.
Nuestro continente heredó a Europa alimentos que salvarían a su población de las hambrunas. Nosotros, además de técnicas y animales, adoptamos la gloriosa costumbre de la glotonería.
“Fue un encuentro de alimentos, y a la vez, un choque entre dos maneras de percibir la función y el valor de la comida. Influenciados por la tradición renacentista europea en cuanto a la buena mesa, los españoles consideraban la comida fuente de deleite y placer, constituía un motivo de festejo y celebración.
“En cambio, el indígena americano común solía comer para aplacar el hambre; pensar en la comida como un placer no formaba parte de su percepción de vida”, documenta Virginia Guedea, directora del Instituto de Investigaciones Históricas.
El oro y la plata, tan codiciados por los españoles, no fueron la gran riqueza. De acuerdo con la especialista, América aportó a la dieta europea vitaminas y minerales en forma de plantas.
“España fue el corredor de las nuevas plantas en su dispersión por Europa y se extendieron por dos rutas: norte y sur.
“Llegaron primero a Italia. El buen clima y suelo franco, que predominaban en el Mediterráneo, ayudaron a hacer de esta zona un nicho para el desarrollo de nuevas plantas.
Ahí prosperaron maíz, frijol, chile, jitomate, calabaza, camote y nopal.
“La papa se adaptó mejor a climas fríos y zonas de altura, al norte”, sostiene Janet Long en su texto “América en Europa después de 1942”.
Según Guedea, trigo, maíz, arroz y papa son los cuatro productos más significativos en las dietas mundiales: conforman más de la mitad de los alimentos que consume la población. Dos son originarios de América; el maíz, de México, y la papa, del altiplano peruano.
JITOMATE: HECHICERÍA EN ROJO
CHILE: ELÍXIR DE SENSUALIDAD
CALABAZA: VARIEDAD MULTICOLOR
AGUACATE: TESTÍCULOS DE ÁRBOL
FRIJOL: NUTRE CUERPO Y SUELO
CACAO: ALIMENTO DE LOS DIOSES
GUAJOLOTE: GRANDE Y MONSTRUOSO
VAINILLA: ORQUÍDEA DORADA
JÍCAMA: RAÍZ QUE MANA JUGO
EPAZOTE: HIERBA DEL ZORRILLO
Créditos
Información: Nayeli Estrada.