Mujeres revolucionarias

Académicas, artistas, científicas, políticas y activistas alzan sus voces para reivindicar las nuevas formas de lucha contra la violencia de género.

Mariclaire Acosta (Experta en derechos humanos)

A mí me llena de optimismo y de esperanza ver que el movimiento feminista tiene la capacidad de convocar a manifestaciones públicas en los 32 estados de la República para protestar contra la impunidad de todos los actos de violencia contra las mujeres.

Si esto representa una nueva etapa, bienvenida. Las prioridades tienen que ser combatir la violencia y la impunidad, no puede ser que haya tantos homicidios, feminicidios, secuestros de mujeres, que
haya tanta violencia, que además no se castigue y que en muchos casos se considere como algo normal. Esa debe ser la prioridad.

Algo que es muy evidente es que han decidido tomar las calles y eso me parece un paso muy importante, porque sus reclamos están en el ojo público y eso tiene que ser algo muy atendible por parte de las instituciones del Estado.

Melissa Fernández Chagoya (Profesora investigadora de género y derechos humanos en la Universidad del Claustro de Sor Juana)

Mi opinión personal es que sí se está gestando una nueva ola, pero no significa que traiga demandas
nuevas. Lo que creo que es que los cibermovimientos y el feminismo que de pronto derive en un movimiento de masas sí nos permite hablar de una cuarta ola.

Las demandas no son nuevas, pero al fin los medios están prestando atención, estamos hablando de ello y se está reflexionando. ¿Qué demandas? Evidenciar, verbalizar y erradicar la violencia contra las mujeres en todas sus formas.

Por otro lado, el tema de las despenalización del aborto. Algo que también hay que tomar en esta cuarta ola es el hartazgo exacerbado de las mujeres, sobre todo de las más jóvenes. Yo sí soy de la idea de que las mujeres jóvenes están propiciando nuevas formas de existir en este mundo, desancladas de aquello que hemos naturalizado y que ha sido violento contra nosotras.

Julieta Fierro (Astrónoma)

Pienso que durante siglos la mayor parte de las culturas consideraron que las mujeres son inferiores a los hombres, que deben soportar el maltrato. Incluso, algunas religiones incluyen esta
manera de pensar.

Cambiar parcialmente esta concepción errónea ha tomado décadas y el actual movimiento feminista podría acelerar el proceso. El respeto a las mujeres debe comenzar en el hogar. Se debe denunciar
el maltrato familiar.

Para lograrlo, los Ministerios Públicos deberán ser más sensibles a la problemática y atender las
quejas con celeridad, respeto y actuar conforme a derecho.

Deben existir albergues para víctimas y personas en situación de peligro. En las escuelas se debe continuar inculcando la tolerancia cero frente al hostigamiento. En los centros comunitarios se deben realizar talleres para enseñar a prevenir la violencia de género. Se debe trabajar
con las fuerzas del orden para inculcarles el respeto a los distintos géneros.

Esther López-Bayghen (Microbióloga)

Considero que en este País y en todos los países del mundo siempre vale la pena luchar por los derechos de las mujeres. Probablemente, no se puede considerar como una etapa nueva completamente, pero sí una reafirmación de que siguen existiendo enormes diferencias entre las oportunidades y el trato que se da entre ambos géneros.

Las prioridades siempre deben estar enfocadas a la abolición de la discriminación y la injusticia y a la implementación de más acciones que permitan oportunidades iguales, aplicadas especialmente a las jóvenes mexicanas.

Mónica Mayer (Artista Visual)

Desde hace décadas hay manifestaciones en contra de la violencia de género y el resultado casi
siempre era igual: indiferencia o descalificación a las feministas y evasión del problema real.

Ahora, a partir de la fuerza física, simbólica y de organización de ambas manifestaciones, la narrativa
cambió. Ante la postura de Sheinbaum, al decir que la primera protesta era una provocación, sin responder a las demandas, viene una segunda más contundente, acompañada de infinidad de textos y memes con gran difusión en redes.

El guion de la protesta fue distinto y la narrativa no se dejó en manos de otros. Como resultado,
la Jefa de Gobierno da un giro y los medios matizan su postura y hasta repudian las agresiones a las feministas por redes, que siempre ha habido, pero nunca habían considerado. Parte de la
opinión pública se modifica.

Soy optimista y veo al feminismo en ebullición, con las jóvenes al frente, dando la batalla. También sé que hay que redoblar el paso y no confiarnos. Y como sé que no hay un feminismo, sino muchos, con fuertes tensiones entre sus posturas, y que esa es nuestra fuerza aunque a veces nuestra debilidad, espero que nos concentremos en el objetivo: ni una menos.

Aracely Osorio Martínez (Feminista y mamá de Lesvy)

El movimiento feminista lleva la característica de ser eternamente cambiante y no lo podemos ver descontextualizado y, en este caso, quienes están impulsando estas nuevas formas de incidir en el movimiento de mujeres tiene que ver con las más jóvenes y es entendible si nos damos cuenta que es el perfil que más está sufriendo este problema de seguridad y discriminación, de vulnerar derechos humanos de nosotras las mujeres.

Yo no vengo de una formación propia feminista, pero muchas de nosotras vamos ingresando y conociendo los diferentes tipos de feminismo y adhiriéndonos a ellos o amparándonos en ellos porque vemos una necesidad creciente de tener elementos no sólo teóricos, sino también de acompañamiento para poder seguir adelante resolviendo problemas que tienen que ver
con estas sociedades que ya no son lo que nosotras deseamos.

Queremos un mundo donde se respeten nuestros derechos humanos, donde haya igualdad, donde
nosotras podamos tener voz y la marcha del 16 de agosto fue una concentración, se hizo un llamado amplio, quien convoca son mujeres jóvenes y yo estuve allí.

Elena Poniatowska (Escritora)

A todos nos espantan, nos horrorizan los feminicidios y el trato a la mujer y, además como
País, como Nación, esa conducta y esa situación de tantas mujeres asesinadas nos muestra como una Nación poco civilizada, porque finalmente un País que sabe tratar a sus mujeres y a sus niños es un país que va hacia adelante, que muestra su cultura, y nosotros damos muestras
de salvajismo.

(Sobre la manifestación del 16 de agosto) Yo me manifesté contra el vandalismo; creo que hay una mujer en México, Marta Lamas, feminista desde hace años y es un ejemplo. Conoce ese
tema a fondo.

(Esas acciones) Para nada (desvirtúan el movimiento feminista). No creo eso ni de chiste. Creo que lo que sucede es que algunas feministas, jóvenes y llenas de vida, con razón están muy enojadas.

El Gobierno es el responsable de darle salida, pero sí creo que Claudia Sheinbaum las comprende; es una mujer joven, universitaria, que ha estado en contacto con los jóvenes durante años, no es una burócrata detrás de un escritorio.

Cristina Reyes Ortiz (Abogada de México Unido contra la Delincuencia)

El movimiento feminista ha ido cobrando más fuerza y más voz en el espacio público y se ha llegado
a un punto en el cual ya hay mucho enojo, mucha desesperación, porque la respuesta de las autoridades ha sido muy decepcionante y, por lo tanto, las medidas que se han tenido que tomar
pues han tenido que ser cada vez más estruendosas.

Se está poniendo un momento crítico porque la situación de violencia en el País pues no es nada alentadora. Tenemos un País en el cual hay siete feminicidios al día, una violación cada cuatro horas, entonces, hay una cifra negra de más del 90 por ciento de este tipo de casos. Estamos demandando ya acciones concretas por parte del Estado que ya tiene obligaciones muy bien definidas para erradicar y prevenir la violencia contra las mujeres.

El movimiento feminista está conformado por muchas voces, las cuales tienen características muy distintas, porque hay que recordar que no todas las feministas somos iguales y todas estas voces tienen que ser escuchadas, porque las violaciones a derechos humanos no se viven de la misma manera.

Andrea Medina Rosas (Abogada)

Imagínate una generación que tenga que llegar a decir: ¡Nos queremos vivas! Porque hay una amenaza de muerte para muchas mujeres. Sus madres, sus amigas, sus contemporáneas.

Eso no lo vivimos las generaciones anteriores y desde aquí hay que entender el miedo y la rabia con la que se están expresando legítimamente. Decir: ¡Tengo derecho a vivir!, no me parece provocador. Me parece la base mínima de ser reconocida como persona y me parece dramático que una ciudadana en un Estado como México tenga que salir a decir eso. Esto significa que el Estado mexicano no está garantizando ni el más mínimo de los derechos ni a la ciudadanía, ni a las mujeres.

Que haya habido actos de violencia también responde al hartazgo y, en lugar de criminalizar, es muy importante que se den alternativas de cómo van a reparar las autoridades los daños que causa su impunidad, cómo van a aplicar la legislación y cómo van a articular un tejido social en donde se
reconozcan los derechos de las mujeres.

María Rivera (Poeta)

El movimiento feminista no es nuevo en México, ha seguido una evolución a través de las décadas
con muy obvias conquistas, como el derecho al voto, el derecho al aborto, etc. Lo que ha sucedido en los últimos años es que el feminismo “tradicional” o de la vieja guardia, encabezado por feministas “históricas”, ha sido rebasado por una nueva ola feminista formada por colectivos de jóvenes mujeres que priorizan de manera distinta las exigencias, centradas en detener la violencia sexual y el asesinato de mujeres, oprobios que padecen diariamente las mujeres mexicanas.

Las jóvenes, a través de las manifestaciones de estos días, han desnaturalizado en el discurso público la violencia feminicida. Mientras esta violencia estructural continúe no puedo prever otro escenario más que la exacerbación de la indignación colectiva y, esperemos, el fortalecimiento de la nueva ola feminista.

Es importante que se mantengan las demandas centrales: que se nos garanticen el derecho a la vida y el derecho a una vida libre de violencia, vulnerados sistemáticamente por un Estado misógino,
protector de agresores.

Martha Lucía Micher (Senadora de la República)

Creo que estamos creando una nueva era para la defensa, para la promoción. Una nueva era que toma en cuenta la situación de impunidad, que ya no aguanta más, y una nueva era en donde el Estado y la sociedad cierran la pinza, se proponen la cero impunidad y a trabajarle porque ya no hay vuelta para atrás.

Las prioridades son el acceso a todos los derechos humanos, el acceso a lo que se ha llamado
la igualdad sustantiva; es decir, el gran reto es que en la Ley está plasmado el derecho, pero en los hechos, de facto, no hay ese acceso a los derechos.

Esa es la igualdad sustantiva a la que aspiramos. Que las condiciones que rodean a las mujeres, que las circunstancias llámese policías, la calle, el transporte, Ministerios Públicos, todo lo que rodea a las mujeres se debe de alinear para respetar, proteger, garantizar los derechos humanos de todas las mujeres y de las niñas.

Creo que la rabia siempre ha existido, lo que ha cambiado es la expresión de esa rabia. Nosotras de la vieja guardia hemos dado manotazos, creado las políticas públicas, creado programas, modificado leyes o asignado presupuesto, pero me doy cuenta que eso no es suficiente.

Ya nos dimos cuenta que creemos que sabemos y no sabemos lo suficiente, lo que funcionó hay que repetirlo con contundencia y lo que no, desecharlo.

Estefanía Veloz (Feminista)

Considero que el punto del movimiento feminista ahorita y la manera en la que muchos sectores se están identificando es porque han sabido articular muchas desigualdades. Mi reflexión de la marcha es que es la antesala de muchas otras que vamos a ver.

En este preciso momento, el movimiento está girando en torno a la desigualdad de acceso a la justicia. Es un tema de mucha desinformación en torno a lo que pasa, una manera de resistirse, están matando a las mujeres y creo que gira en torno a los feminicidios y a esta discusión que se ha dado en lo que percibimos en esta generación como acoso y lo que percibían otras generaciones
en ese sentido.

Que en México maten una mujer cada hora y media es lo que está teniendo al movimiento muy movido, y la rabia y la furia que se vive es un tema de seguridad, más allá de una conquista de derechos. Creo que sí hay un retroceso en los feminicidios y pienso que es un tema de inseguridad en el País.

Xóchitl Rodríguez (Comunicóloga feminista)

El movimiento feminista es ahora más visible, se está fortaleciendo y se están organizando más mujeres y esto siempre es bueno. Las mujeres se están organizando, las mesas de diálogo de Sheinbaum están bien, pero las mujeres se están organizando por fuera. Se lucha por un acceso a la justicia verdadero, por no tener un año esperando con una carpeta abierta y porque los procesos de revictimización desaparezcan.

También, creo que los derechos sexuales y reproductivos van de la mano y se requiere aborto legal y seguro. La marcha era necesaria, fue un reflejo de que las mujeres están hartas de la situación que están viviendo, de que todos los días se estén cuestionando si te subes al Uber pasa esto, hay que enviarle tu ubicación a alguien; es decir, los niveles de seguridad están por los suelos y creo que hay un sector en específico que ya no puede vivir con eso y creo que por eso sucedió lo de las pintas, hay un hartazgo que creo que es muy legítimo y es muy válido.

Martha Tagle (diputada federal)

Hay una fuerza importante que viene de las mujeres más jóvenes que ya nacieron con ciertos
derechos que no están dispuestas a perder, y veo con mucha esperanza que se estén
manifestando con mucho ímpetu porque el largo camino que llevamos por el reconocimiento de los derechos de las mujeres requiere estos relevos con voces fuertes.

Los problemas de igualdad siguen siendo los mismos porque no se han logrado reconocer, pero ahora cobran mucha mayor fuerza porque, hoy en día, el tema central es la violencia hacia a las
mujeres, que siempre ha existido, pero hoy tiene repercusiones más graves y cada vez vemos más violencia recrudecida en contra de mujeres más jóvenes.

Pero, por otro lado, está el asunto de las oportunidades para las mujeres. Si bien hoy en día están llegando a más espacios educativos, al final de cuentas vemos que no se ha visto reflejado en oportunidades aunque tengan mejores capacidades, mejores niveles de estudio, siguen estando muy limitadas.

Julia Tagüeña (Coordinadora del Foro Consultivo, Científico y Tecnológico)

Para entender la manifestación de mujeres que se dio en nuestra Ciudad la semana pasada hay que
imaginar el horror que significa que una mujer sea violada o desaparecida. Hay que pensar en esas
mujeres maltratadas como nuestras hijas, sobrinas, hermanas, como parte de la familia, como alguien tan cercano para que no te baste con sólo alzar la voz.

Sin duda, la manifestación despertó una conversación que no se había logrado realizar antes. Ahora parecería que el movimiento está en una nueva etapa y se podría capitalizar el efecto
para conseguir medidas directas de protección para niñas, jóvenes y mujeres
en general.

Un paso importante es revisar la legislación existente en estos temas porque las leyes regulan nuestra convivencia en sociedad. Seguramente se puede avanzar en la igualdad de género y protección de las mujeres en muchos aspectos.

Sería también muy conveniente una campaña de concientización para cambiar hábitos sociales que hemos aceptado por mucho tiempo, como que los padres y las madres no eduquen a sus hijos e hijas en igualdad de responsabilidades y oportunidades, como debería de ser.

Espero que los colectivos no caigan en el chantaje mediático (del poder machista) que busca re-situar a las mujeres en el rol tradicional de víctimas sumisas.

Lo que sigue: creatividad, imaginación e indignación para exigirle a las autoridades que cumplan con el pacto social y detengan la violencia sexual y los feminicidios.

Guadalupe Valencia García (Directora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM)

Las mujeres han logrado visibilizarse con mucho coraje, con mucha rabia, y creo que está habiendo un cambio y hay muchos aliados de las mujeres y en contra del machismo y de prácticas que no podemos soportar, pero esto es un cambio cultural que se tiene que dar también en el nivel educativo.

No sólo es la rabia por las asesinadas sino también la rabia que tenemos porque las chicas no puedan salir ahora solas porque corren peligro y porque están viviendo permanentemente en esa
sensación de vulnerabilidad y de peligro que no debieran vivir.

Hacia adelante creo que tiene que haber una agenda múltiple que tiene que estar en el Congreso y legislando de manera muy asertiva para ser punitivos con los delitos de esta naturaleza y para proteger a las mujeres con leyes adecuadas, pero también tiene que estar en los medios en donde se evite el que las mujeres sean vistas como objetos.