El influencer de Córdoba: la historia de Ziryab

El intercambio cultural es algo que cada vez está más presente en nuestro mundo globalizado, pero hace más de 1000 años ya un hombre irrumpió en un país ajeno al suyo para dejar su legado en la música, la cocina y la moda. Esta es la historia de Ziryab, "el pájaro negro".

Francisco Rodríguez - Sandwich Mental
Creado por Francisco Rodríguez - Sandwich Mental
Elegir Jun 23, 2018
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Hasta el sol de hoy todos damos por sentado que un sinónimo de buena comida y de buen servicio es el hecho de servir en tres rondas muy marcadas: la entradas, el plato principal y el postre. Pero en la Andalucía regida por los moros, y en consecuencia gran parte del mundo occidental, esta no era la costumbre.

Es en este punto de la historia que nuestro protagonista llega, por pedido de un califa de su tierra, a la corte de Abd-ar-Rahman II en Córdoba.

Un increíble y dotado músico de lo que hoy es el actual Irak, Abu l-Hasan 'Ali Ibn Nafi' era conocido como "Ziryab" (pájaro negro en persa) por su tez morena y su habilidad con la melodía. Con las enseñanzas de su maestro en el corazón y un futuro en la corte del califa Rahman II, Ziryab llegaría a cambiar a la sociedad de Córdoba con su música y con otros dotes de su carismática e influyente personalidad.

Al igual que muchos viajeros luego de él, la extravagancia y rareza de sus costumbres era digna del asombro de los andaluces que vivían bajo el califato.

En cuanto a gastronomía introdujo el espárrago, un vegetal que hasta hoy en día está presente en la comida típica de Córdoba; y el servicio de comida en tres partes que suplantaría el estilo de comida romano en el que todos los platos se servían en la mesa a modo de banquete.

Incluso llegó a popularizar el uso de cristal en vez de metal como material para la confección de vasos (un arte que no se ha perdido gracias a la tradición cristalera de la región), así como el uso de manteles para adornar la mesa.

Otros de sus aportes que han perdurado en el tiempo y que se han expandido a lugares como Marruecos es el cambio de estilos para las estaciones del año. Ziryab le mostraba a su audiencia con su propio estilo cómo lucir más cómodo en verano y en invierno, incluso con ropas intermedias para las transiciones.

También es considerado un polímata o erudito al mejor estilo de Da Vinci gracias a su conocimiento tanto de las artes como la poesía y la música, así como de las ciencias como la astronomía, las matemáticas, la botánica y la geografía. Se considera que incluso trajo el ajedrez y el polo a las ciudades andaluzas.

Pero se considera que su aporte más llamativo es aquel por el que recibió su apodo: la música. Esta fue la que la llevó al lugar donde pudo expandirse y darse a conocer. Su música trajo una innovación al laúd, una quinta cuerda; la apertura del primer conservatorio de música islámica y los cantos árabes conocidos como nubas.

Y así, siglos después, la larga lista de aportes de Ziryab aún pueden percibirse en los sonidos, los sabores y las texturas de las prendas. Un testimonio de la conexión cultural que es posible gracias a la apertura a otras formas de pensar. Quizás sea bueno hacerle un brindis, después del postre.