"Eppur si muove" ¿de dónde viene la expresión?

Por el año 130 d.C, Ptolomeo, un astrónomo greco-egipcio publicó la obra conocida como Almagesto, donde aseguraba que la Tierra, inmóvil, era el centro del universo y de los demás planetas, incluyendo el Sol, giraban alrededor a ella. Esta teoría se conoció como modelo goocéntrico. En el mundo occidental, en las iglesias, escuelas, monasterios se aceptó este punto de vista sin objeciones, la palabra de la Iglesia romana era irrefutable y el modelo geocéntrico tuvo validez en todo el mundo.

Titi González
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Elegir 4 ago 2017
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Siglos después surgieron los problemas cuando se demostró que la tierra no era un disco plano, sino una esfera. Para la iglesia esto no suscitó ningún problema, recordando que ya los sabios griegos hablaban de la redondez de la Tierra. Pero la forma no invalidaba el modelo y la tierra seguía siendo el centro del universo.

Nicolás Copérnico

En 1593 Copérnico publica su obra "Sobre las revoluciones de las esferas celestes". A través de una serie de observaciones Copérnico aseguró que la Tierra no era el centro del universo y que, tanto ella como los otros planetas giraban en torno al Sol: así se crea el modelo heliocéntrico. El libro y los pensamientos de Copérnico solo se propagaron en círculos eruditos. Sin embargo, hacia 1615 Galileo Galilei rompe el silencio y rescata las ideas de Copérnico, creando una discusión con la Iglesia y provoca que se incluya en el índice papal la obra de Copérnico. Además de prohibir el libro, condenó la concepción heliocéntrica mediante un decreto.

Galileo Galilei

En 1632 Galileo publica su famosa obra "Diálogo sobre los dos principales sistemas del mundo: el ptolemaico y el copernicano" provocando gran revuelo en el mundo académico y religioso. Al optar por el esquema de diálogo, Galileo pretendió zafarse de posibles represalias, expresando sus ideas a través de una tercera persona. El mismo año en el que se publicó, Galileo fue citado por la Iglesia con orden de acudir de manera inmediata a Roma para presentarse ante el tribunal. Vivía en Florencia y los médicos consideraron que un viaje a Roma podía arriesgar su estado de salud. El papa Urbano reaccionó molesto, ordenando a Galileo a viajar, incluso a pie o encadenado de ser necesario. Había otra razón de la molestia del papa que Galileo desconocía: en el Diálogo aparece defendiendo el modelo ptolemaico con el nombre de Simplicio, Urbano, quien solía asegurar que sabía más que todos sus cardenales juntos, concluyó que Simplicio era su propia caricatura.

Galileo comenzó su viaje y llegó a Roma en 1633. Los biógrafos aseguran que no los encerraron en un calabozo y que tampoco los torturaron, pero si los molestaron utilizando instrumentos para torturar.

Durante el proceso mismo, idas y vueltas, Galileo terminó por conceder que que en algunos aspectos del Diálogo pudo ir un poco lejos pero que de todas formas esperaba una pena suave por lo escrito. La sentencia no fue suave, lo condenaron a prisión incondicional. Galileo rechazó ante los jueces el modelo heliocéntrico, pero al retirarse de la sala dijo entre dientes: ¡Y sin embargo, se mueve! (Eppur si muove). Hay que considerar el contexto: Galileo, anciano, asustado y enfermo, tal vez se desdijo por miedo a ser condenado a muerte. Esta ocurrió diez años después del juicio, en 1642, y la Inquisición no permitió un funeral público.

En 1981, casi 350 años después del juicio, el Vaticano desclasificó los archivos del caso Galileo. En un papel, ya desgastado, Galileo había escrito: “estoy en vuestras manos; haced conmigo lo que os plazca”.

Tras la lectura del fallo el embajador de Toscana consiguió que Galileo no fuera condenado a prisión, cambiando la sentencia por confinamiento vitalicio. Hasta su muerte, en 1642, Galileo vivió bajo arresto domiciliario bajo vigilancia de la Inquisición. Sin embargo, pudo seguir trabajando; en 1637 se publica su obra sobre el movimiento y la gravedad, también en forma de diálogo.

¿Cómo pudo una persona rebelde decir que en El diálogo “se le había pasado algo la mano”? No fue condenado a muerte aunque estuvo cerca de ella. Y los biógrafos no dudan de su frase… ¡Y sin embargo, se mueve! 

En 1893 el papa León XIII adoptó como verdaderas las ideas de Galileo. Y en 1992, trescientos cincuenta años después de su muerte, Galileo es rehabilitado por Juan Pablo II, invalidando el juicio de la Inquisición de 1633. 


Titi González Méndez | Culturizando
Con información de educativo.utalca.com