Rally de nostalgia

Sus vehículos tienen más de 40 años de antigüedad, pero en ellos harán un recorrido de mil 200 kilómetros con temperaturas que rondan los 40 grados centígrados. Estas parejas de esposos se pondrán en el papel de pilotos y copilotos para competir en el sexto Rally Maya, que arrancó este viernes en Uxmal y habrá de concluir el 26 de mayo en Chetumal.

La ruta

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Sin miedo al desafío

Hace 5 años, comenzó como un reto personal. Hoy en día, el Rally Maya es un evento obligado para Lucía del Rivero, quien en esta edición pilotará un Mercedes-Benz 450SL acompañada de su esposo Juan Manuel García.

“(Cuando iniciamos) no conocíamos nada sobre los rallies de regularidad, y nos pusimos a investigar de qué trataba; fue cuando nos aventamos a la primera aventura”, explicó Del Rivero, miembro, junto con su esposo, del Club Mercedes-Benz México.

Han enfrentado fallas mecánicas y reparaciones que se extienden hasta la madrugada, pero siempre regresan de la península con la satisfacción de haber cumplido su desafío. 

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Exploran la península

El intenso sol y las altas temperaturas obligan a tener la capota arriba durante la mayor parte del día, pero, al atardecer, Luis Silva, participante de la competencia desde su primera edición, suele plegar el techo de su Mercedes-Benz 350SL y disfrutar del camino en compañía de su navegante y esposa, Nora López.

“Cuando el sol baja, podemos plegar el toldo y disfrutar de la selva, el aire y de los olores”, aseguró Silva, quien también es presidente de la Federación Mexicana de Automóviles. Antiguos y de Colección.

Playas, cenotes, zonas arqueológicas: el Rally les ha permitido recorrer más de 120 localidades de Quintana Roo, Yucatán y Campeche.

Para participar por primera vez, en 2018, al 911 de Jaime Arguimbau fue necesario instalarle un sistema de aire acondicionado y tener el cuidado de apagar el vehículo cada vez que hubiera que detenerse.

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Amistades en cuatro ruedas

Él y su esposa, Mónica Testes, lograron colocarse entre los mejores 25 de los 103 vehículos que compitieron en aquella ocasión, pero, más allá de cualquier resultado, descubrieron la amistad que se crea entre los asistentes.

“No importa tanto el resultado, sino la convivencia que se forma en el camino”, dijo Arguimbau.

“Al fin y al cabo todos terminan siendo parte de una familia”.